por Flor Sobero

Como comandante en la policía peruana, uno de los desafíos más complejos siempre ha sido encontrar equilibrio en situaciones que demandan aplicar la fuerza y al mismo tiempo construir puentes con la comunidad.
La Delicada Tarea de Aplicar la Fuerza:
La aplicación de la fuerza es, sin duda, una tarea delicada. Enfrentamos situaciones que requieren medidas contundentes, pero siempre con la premisa de minimizar el impacto negativo en la comunidad.
Sin embargo, debemos hacer prevalecer la ley, que busca la correcta convivencia con cada una de las partes, como viene aconteciendo últimamente en nuestra región de Ica.
Este desafío impulsa la búsqueda de tácticas que preserven la seguridad, al tiempo que mantenemos el respeto por los derechos y la dignidad de cada individuo.
Nuestro anhelo profundo es trabajar en colaboración con la comunidad en lugar de enfrentarla, aunque la aplicación de la fuerza a veces es inevitable.
Desde la dirigencia siempre buscamos entender las raíces de los problemas, abordar las causas subyacentes y circunstanciales para construir soluciones sostenibles que involucren a la comunidad. Este enfoque refleja nuestro deseo genuino de ser un recurso positivo y proactivo en la vida de las personas.
La Tensión Entre Deber y Comunidad:
La tensión inherente entre el deber de mantener la seguridad y el anhelo de trabajar en conjunto con la comunidad es palpable. Nuestra tarea es encontrar el delicado equilibrio entre imponer el orden necesario y ser percibidos como aliados, no adversarios. Este constante malabarismo requiere sensibilidad, comprensión y una comunicación abierta y fluida, es en este esfuerzo en que he abierto he impulsado los canales digitales y ver en cuanto podemos aportar en generar puentes de diálogo y de mutua empatía.
En nuestra labor, permanentemente nos esforzamos por humanizar el proceso, recordando que detrás de cada situación hay personas con historias y circunstancias únicas, familias peruanas. Este enfoque no solo nos conecta más profundamente con la comunidad, sino que también humaniza la imagen de la policía, construyendo paso a paso puentes de comprensión y confianza.
Este camino no es fácil, pero persistimos con la esperanza de construir una relación de confianza duradera con la comunidad. Juntos, podemos enfrentar los desafíos con resiliencia y construir un futuro donde la colaboración prevalezca sobre la confrontación.

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